Promete AMLO frenar violencia

CIUDAD DE MÉXICO.- El presidente Andrés Manuel López Obrador reconoció el domingo que México enfrenta un desalentador panorama económico y un macabro incremento en la violencia durante el primer informe de gobierno de su mandato de seis años.

Luego de nueve meses de gobernar al país, los homicidios en México se encuentran en su máximo histórico y la economía se ha desacelerado. Sin embargo, López Obrador, quien hizo campaña con la promesa de acabar con la corrupción, continúa gozando de un índice de aprobación superior al 70% después de ganar los comicios presidenciales por amplio margen en julio de 2018, unas elecciones en las que su partido también obtuvo una mayoría casi absoluta en el Congreso.

Desterrar la corrupción y la impunidad continúa siendo la máxima prioridad, dijo López Obrador en su discurso ante miembros de su gabinete, generales, empresarios y periodistas reunidos en el Palacio Nacional.

“Nada ha dañado más a México que la deshonestidad de los gobernantes, y eso es la causa principal de la desigualdad económica y social, y de la inseguridad y la violencia, que padecemos”, afirmó el mandatario en tono sombrío.

López Obrador ha descrito su mandato como la “Cuarta Transformación”, señalando que representa un cambio similar al levantamiento de Independencia de 1810, el movimiento liberal de 1857 y la revolución de 1910. Asumió el poder en diciembre con la promesa de ayudar al país a recuperar sus valores morales.

La transición no ha sido tersa, con tres renuncias de altos miembros de su gabinete tan sólo en los primeros nueve meses de su gobierno. Las medidas de austeridad han asfixiado a instituciones fundamentales, como el sistema de salud pública, y contribuido a un creciente titubeo entre los mexicanos para invertir y gastar.

El mandatario se jactó el domingo del ahorro de 145 mil millones de pesos, alrededor de 7.250 millones de dólares, en recortes de gastos y otras medidas que han entrado en vigor desde que asumió el mandato el 1 de diciembre. Su gobierno se ha enfrentado al robo de combustibles de la petrolera estatal Pemex, redujo los salarios de funcionarios públicos, eliminó un programa social importante y canceló oficinas de gobierno en el extranjero que promovían la inversión en México.

A medida que la economía parece acercarse a una recesión, López Obrador dijo que la estabilidad debería medirse por la felicidad del pueblo y no por el crecimiento del producto interno bruto. Y el mexicano es “feliz, feliz, feliz”, declaró.

El presidente ha optado por no combatir de frente a los cárteles, diciendo que en lugar de ello dependerá de la recién creada Guardia Nacional para cuidar de los mexicanos. La guerra contra el narcotráfico en el país, iniciada en 2006, ha generado un efecto contraproducente de multiplicación de grupos criminales, por lo regular más violentos, después de que las autoridades abaten o arrestan a los líderes de cierta organización delictiva.

“Se terminó la guerra de exterminio contra la llamada delincuencia organizada”, puntualizó.